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-Vuestra habitación se llama La Toscana, y al igual que el resto del hotel, toda ella palpita de gaviotas.
Cruzaban el jardín adivinando los árboles: el ficus, el naranjo, el tilo, la camelia, el cerezo... y confundían la morera, el carpe, el madroño... camino del estanque. La botánica abrió otros apetitos y se tomaron un chocolate a la canela. |